Viajes 1.0 (Internet no era como ahora; nosotros tampoco)

Érase una vez nosotros mismos hace veinte años. Si en aquel entonces aún no había un “tú” o eras apenas un bebé, cambia la primera frase de este post por “érase una vez tus padres hace veinte años”.

Casi todo era diferente: las televisiones eran cajas llenas de cables pero casi vacías de canales y solo servían para eso, para ver canales. Los ordenadores usaban discos de tres pulgadas y media, los famosos “disquetes”, y Windows 98 era lo más. Los teléfonos móviles eran ladrillos súper exclusivos y viajar… Viajar era una aventura.

Los preparativos, por ejemplo. Elegir el lugar de destino dependía de las recomendaciones de los amigos, de lo que estaba de oferta en la agencia de viajes de la esquina y por qué no decirlo, de los clichés que todos creíamos porque no podíamos desmentir. Nada de Tripadvisor, Wikitravel o Google Maps. Si en aquel entonces hubiésemos tenido a nuestro alcance el Street View de Google tal vez nunca habríamos reservado habitación en aquel hotel con vistas a un descampado o en una calle dudosa.

Una vez allí, en nuestro ansiado destino, una de nuestras principales ocupaciones era comprar, escribir y mandar postales a tutiplén. “Para que veáis cómo es esto”, solíamos escribir. Y “esto” era a veces una foto anticuada o trucada o tan típica y conocida que no decía nada de nada. Ahora ni siquiera nos conformamos con enviar emails atiborrados de imágenes, para qué esperar si podemos abrasar a las amistades con una ristra de whatsapps con fotos, vídeos, enlaces, y archivos de audio. Los hay que hacen una crónica de sus viajes o vacaciones al minuto. ¡Porque es fácil, rápido y gratis!

Otra de las frases más repetidas, “¡llámanos cuando puedas!” dejaba claro que no siempre era fácil encontrar una cabina telefónica (¿cuándo fue la última vez que la usaste?). Ahora basta que por ejemplo el avión en el que viaja uno inicie el despegue para que mucha gente desenfunde el Smartphone y empiece la ronda informativa a su familia, amigos, parientes y conocidos. Y al llegar, en vez de comprar un mapa –o ir raudos a la oficina de turismo a por uno-, la mayoría tiene ya descargada alguna ampliación, mapa offline o guía de viaje completa para disponer de toda la información posible.

Por último, una de las mayores inquietudes que asaltaban al viajero antes de visitar un país extranjero era el miedo a tener que pelearse con un idioma desconocido. Ahora, con herramientas como Google Translator, que permiten incluso traducir voces en tiempo real, no solo es más fácil sino que además es una buena ocasión para fardar de Smartphone.

En definitiva, viajar tal cual lo podemos hacer hoy no tiene nada que ver con los que suponía hace años. Afortunadamente.

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