Planificar no es lo mismo que limitar

Una vida planificada puede sonar a lo mismo que una vida llena de limitaciones. Eso sería así si lo que limitamos es nuestra capacidad de desear cambios, siempre para mejor, nuestra capacidad de ilusionarnos con nuevos proyectos o con intentar conseguir eso que tanto deseamos (unas vacaciones en el Caribe, un tablet de última generación, un coche nuevo).

Ahora pensaréis que lo que acabo de decir es una obviedad porque, ¿quién no planifica cuidadosamente la compra de un coche? O por enfocarlo de otro modo, ¿quién no planifica cuidadosamente su nivel de gasto en el ejercicio de comprar un coche nuevo? La respuesta inmediata es “nadie en su sano juicio”, pero no sería justo porque hay quien gasta por encima de sus posibilidades. Sin embargo a donde quería llegar es a la planificación de otros gastos “menores”. Cuando tenemos dos, cinco, diez gastos menores para los que no nos hemos parado a pensar “¿podré?” la cosa se complica.


Seamos claros: no se trata de privarnos de cosas, se trata de optimizar nuestras expectativas, nuestra capacidad de compra, de estimar correctamente nuestros ingresos y gastos y de calcular, a la postre, de cuanto dinero disponemos “libre de polvo y paja” para gastar en lo que buenamente queramos: ahorrar, un capricho, un extra, un regalo.

La consecuencia de meternos en veredas sin haber planificado antes puede ser fácilmente meternos en problemas financieros. Contratamos un canal digital para ver el fútbol y esos otros canales que a lo mejor están bien, contratamos una tarifa inadecuada para nuestras comunicaciones (inadecuada a nuestro nivel habitual de gasto), compramos sin hacer una lista de la compra… y al final vamos sumando gastos inesperados y vemos que el total es bastante más alto de lo que pensamos basándonos en cada compra individual.

Hacer una lista de la compra bien planificada nos ayuda a ir al grano y no gastar llevados por la compra por impulso; contratar solamente el fútbol y no esos otros canales (solo lo planificado) nos evita un gasto que probablemente no disfrutaremos; si gastamos lo que necesitamos en las comunicaciones estaremos invirtiendo sabiamente.

En la mayoría de las compras pequeñas y medianas podemos dedicar 5 ó 10 minutos a su planificación, hacer una lista, comparar diferentes productos… en definitiva, asegurarnos de que vamos a gastar exactamente lo que valen esos productos que vamos a comprar. No importa que sean 5, 20 o 150 euros, se trata de no pagar más por lo mismo. Es de sentido común, ¿verdad?

Vía | Hábitos vitales
Foto | terremonto

2 Thoughts on “Planificar no es lo mismo que limitar

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