Nuestra predisposición a la comodidad es nuestra debilidad

Todos asumimos que sabemos comprar, que siempre elegimos lo que queremos al precio que deseamos pagar, que es justo y no nos equivocamos. Pero lo cierto es que nuestra predisposición a la comodidad nos hace un flaco favor porque tendemos a no buscar, real y de forma activa, exactamente lo que deseamos. Es más, nos dejamos influir de una manera muy fácil por los demás, y muy especialmente por las listas “de éxitos”.

¿Por qué pasa eso? Es algo inherente a la propia naturaleza humana. Lo que viene respaldado por una multitud es casi siempre más aceptable que lo que una sola persona puede ofrecer. Esto que parece que nos degrada a un estado de poca decisión y personalidad, se ve muy claramente en el resultado de un famoso experimento de comportamiento social. Es el famoso experimento de la calle 42 de Nueva York.

El experimento es muy sencillo, y seguro que si juntamos un grupo de amigos lo suficientemente grande lo podemos poner en práctica en nuestro barrio. Los resultados son sorprendentemente similares a los que obtuvieron en 1969 los doctores Stanley Milgram, Leonard Bickman, Lawrence Berkowitz.

Primero colocaron una sola persona en una esquina de la calle y la hicieron mirar hacia arriba, al cielo vacío, durante 60 segundos. Una pequeñísima fracción de los transeúntes se pararon a ver qué observaba el hombre, la mayoría pasaron de largo. La vez siguiente los psicólogos colocaron cinco personas que miraban al cielo. esta vez cuatro veces más transeúntes se pararon a ver qué miraban esos hombres. Cuando los psicólogos pusieron a 15 personas mirando al cielo, el 45% de los transeúntes se pararon, e incrementaron la cohorte de observadores de forma que más del 80% de los viandantes alzaron sus cabezas hacia el cielo

En pocas palabras, lo que se desprende de ese experimento es que reaccionamos imitando a la multitud, siempre que sea lo suficientemente nutrida. Si la multitud mira al cielo, nosotros, irresistiblemente, también lo haremos. Si por alguna casualidad sabemos que mucha gente compra el producto X en el local Y, probablemente decidiremos nuestra compra pensando en lo que la mayoría hace.

Hace falta ser muy crítico con las masas, o bien muy crítico con cualquier cosa, para no dejarse llevar por la marea. Una de las frases menos afortunadas de la historia es la de “todo el mundo lo hace”, o similar. La justificación de que mucha otra gente hace eso es muy sencilla de asumir por cualquiera de nosotros, por eso es, precisamente, nuestra debilidad muchas veces. Pero conocer nuestras debilidades es hacernos más fuertes.

Más información | The wisdom of crowds
Foto | zuloark projects

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