Cuando el descontento se hace contagioso

Como consumidores, ¿cuántas veces nos hemos sentido inmersos en una ola de descontento que no sabemos por dónde llegó? ¿Alguna vez te has sentido influido por otra persona hasta el punto de poner una queja sobre algún producto o servicio? O a lo mejor no poner una queja, pero sí evitar consumir ese producto o utilizar ese servicio.

Pues bien, eso tiene una explicación muy sencilla, y es que el descontento y las quejas son contagiosas. Y creo que es algo que todos experimentamos, pero posiblemente de forma inadvertida. Para darnos cuenta, preguntémonos: ¿Cuál es nuestra reacción si vamos a comprar en Internet y vemos una página llena de quejas sin responder?…

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